Llantas de carbono y tubo de escape no se llevan bien. Si tu bici va en un portabicis de bola justo detrás del coche, el tubo de escape sopla gases calientes durante horas sobre tu rueda trasera. Tú no lo ves, pero la llanta sí lo nota.
En este artículo verás cómo el calor del escape daña las llantas de carbono, por qué una resina ablandada no tiene arreglo y qué puedes hacer para evitarlo.
Llantas de carbono y tubo de escape: qué ocurre
Una llanta de carbono está hecha de fibra de carbono en una matriz de resina. La alta temperatura de los gases de escape puede ablandar esa resina, y la llanta pierde resistencia. El daño se produce sin avisar: no ves nada hasta que es demasiado tarde.
Por qué una resina ablandada no tiene arreglo
Cuando la resina de una llanta de carbono se ablanda por el calor, la estructura de la llanta queda comprometida. Puede deformarse, abombarse o incluso fallar por completo, con riesgo de accidente. Una llanta deformada no se puede reparar y hay que sustituirla.
Cómo evitar daños por el escape
Con unas pocas medidas sencillas mantienes llantas y cubiertas fuera del alcance del calor del escape:
- Mantén la distancia con el escape: con un portabicis de bola u otro medio de transporte, asegúrate de que llantas y cubiertas no queden demasiado cerca del tubo de escape. Deja al menos 50 cm entre las llantas y la salida del escape.
- Elige el portabicis adecuado: opta por un portabicis que coloque la bici lejos del escape, o usa un alza o un modelo abatible para aumentar la distancia entre portabicis y escape.
- Usa un protector térmico: un escudo térmico o una barrera entre el escape y el portabicis desvía el calor lejos de llantas y cubiertas.
- Revisa tus llantas con regularidad: comprueba si tus llantas de carbono muestran señales de daño por calor, como decoloración, deformación o resina ablandada. Si ves alguna de esas señales, consulta a tu distribuidor 9th Wave para recibir consejo y una sustitución.
Una pequeña precaución
El riesgo del calor del escape para las llantas de carbono es real, pero fácil de evitar. Si conoces el problema y colocas bien el portabicis, viajas seguro y tus ruedas se mantienen en buen estado mucho tiempo.
Antes de tu próxima salida, fíjate en dónde queda tu rueda trasera respecto al escape, y cuéntaselo a quienes salen contigo. Una pequeña precaución marca una gran diferencia.
